El Manifiesto Doer

 

Al igual que el Bushido, el código de honor que regía la vida de los samuráis en el antiguo Japón feudal, [la tribu de los doer][1] tiene sus propias reglas por las que se rigen, viven y actúan. Estos principios les sirven para no desviarse del camino hacia sus sueños cuando la niebla les impide ver qué dirección seguir.

  • Un doer tiene claro qué es lo importante y va a por ello. No se anda por las ramas, no se entretiene con detalles accesorios, no pierde el tiempo con minucias.

  • Un doer entiende que conseguir metas se asemeja más a una carrera de fondo que a un sprint. Por eso cuida el ritmo para no quemarse, y sabe cuándo hay que parar para repostar energías, con el objetivo de poder seguir hacia delante.
  • Un doer toma decisiones pensando en sus metas a largo plazo y huyendo de la trampa de la gratificación instantánea, porque sabe que para crear grandes cosas, hay que mirar el tablero de juego con perspectiva.

  • Un doer no se frustra cuando las cosas no salen como esperaba. Entiende que hay que fluir con las circunstancias y no tratar de controlarlas, que es mejor moverse con la corriente que contra ella y que la mejor actitud es “ser como el agua”.
  • Un doer se mueve hacia su gran meta. Acepta que habrá rocas en su camino, pero entiende que chocar contra ellas no hará que desaparezcan ni tampoco lo acercará a su objetivo, y que su única misión es buscar la forma de eludirlas para poder seguir acercándose a su visión.

  • Un doer entiende cómo funciona el tiempo y sabe cómo crearlo y gestionarlo. Un doer sabe cómo elegir prioridades y siempre crea el tiempo para ellas. Un doer no entiende de excusas de falta de tiempo.

  • Un doer busca la mejor y más óptima forma de hacer algo, pero entiende la trampa de la perfección y nunca aspira a ella, sino a la excelencia.

  • Un doer entiende que menos es más. Que en la simpleza radica el verdadero valor y que si hay que invertir tiempo no es en sobrecargar ni complicar las cosas, sino en reducir, simplificar y destilar la esencia.

  • Un doer sabe que es la acción la que causa la motivación, y no al revés. Por eso siempre elige dar pequeños pasos, que vayan construyendo unos encima de otros, para crear momentum, o inercia, hacia su visión.

  • Un doer entiende que el éxito está siempre precedido por la acción, y que si no se pone en movimiento el éxito va a estar siempre igual de lejos.

  • Un doer ante todo es humano y sabe que la concentración absoluta el 100% del tiempo no existe. Así que cuando inevitablemente se descubre desperdiciando su tiempo o estancado en su cabeza, no se entretiene ni castiga culpándose, sino que simplemente vuelve a retomar su camino y sigue hacia delante.

Es interesante empezar a hacerse más consciente de la Energía Doer en nuestro día a día: cuándo estamos teniendo un momento de subidón, qué hacemos inconscientemente para potenciarlo, cómo se nos escapa de las manos, qué hacemos de forma natural cuando notamos nuestras reservas bajas, etc.

Ese primer paso de hacernos conscientes a la Energía Doer junto con el Manifiesto Doer nos servirá de mucho en la aventura de emprender online, pero no sólo para emprender sino para cualquier objetivo o meta que queramos conseguir.

Deja un comentario y dime qué has descubierto sobre tu Energía Doer.

Escrito por:

Victor Espigares

Bestselling author, startup founder, multi-passionate entrepreneur, contemporary dancer, and dad in progress. I help passionate makers and entrepreneurs thrive and grow to enjoy a Remarkable Life.

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