Deja de perseguir tus pasiones

 

Es un título polémico, lo reconozco. Especialmente cuando todo el mundo te dice que tienes que perseguir tus pasiones para poder vivir una vida plena y con propósito. Pero lee hasta el final y luego juzga por ti mismo.

La pasión como concepto se ha convertido en el baremo por defecto de multitud de cosas. La usamos como cuasí-sinónimo de felicidad. Como forma a través de la que conseguir la satisfacción. Como mecanismo para darle sentido a nuestras vidas.

Junto con la felicidad y el propósito de vida, la pasión se ha convertido en la nueva meta de vida que alcanzar y al igual que hay gente que dedica su vida a “cazar” la felicidad o a buscar su propósito, las hay que dedican su vida a encontrar aquello que de verdad les apasiona. ¿Para qué? Para poder dedicarse a hacerlo con toda su alma el resto de su vida (o al menos, lo poco que les queda después).

Porque… ¿quién no desea una vida llena de cosas que le apasionan? Un trabajo que te apasiona, una empresa que te apasiona, unos hobbies que te apasionan…

Existen demasiados bestsellers publicados sobre la pasión como concepto como para enumerarlos aquí. Libros que hablan sobre cómo encontrar el trabajo de tus sueños, cómo asegurarte que encuentras tu pasión en la vida, cómo emprender con tu pasión… Lo escucharás de boca de mucha gente: “haz lo que te apasiona”, “tu trabajo te tiene que apasionar”, “emprende con una idea que de verdad te apasione”… Incluso yo mismo en Móntatelo Por Internet hablo de ello.

Porque verdaderamente es importante.

No desearía a nadie que emprendiera en algo que no le apasiona, sabiendo la cantidad de horas y energía que le esperan por delante. Tampoco le desearía a nadie que se levantara cada día para ir a trabajar a un trabajo que no le apasiona.

Verdaderamente, que la pasión exista en las cosas que haces en tu vida es importante. De ahí que la busquemos, que se escriba sobre ella (como este artículo) y que la gente hable sobre la idea de la pasión.

Ahora bien, creo que como meta la estamos enfocando mal.

Si por ejemplo centras tu vida en alcanzar la felicidad, lo más probable es que acabes como el perro que se persigue la cola, pero nunca la atrapa. Como dice Osho, el maestro espiritual hindú, en su libro “El Libro del Niño”:

Los niños se quedan muy desconcertados cuando les preguntas: “¿Eres feliz?”. De hecho, no saben cómo responder ¡y yo siento que tienen razón! Cuando le preguntas a un niño “¿eres feliz?”, sencillamente encoge los hombros…, porque ¿qué quieres decir?.

El niño sólo es feliz cuando no es consciente de ello. Nadie puede ser feliz cuando es consciente de ello. La felicidad es algo muy sutil, que sólo sucede cuando estás totalmente inmerso en otra cosa.

El niño está jugando y es feliz porque, en esos momentos, no sabe nada de sí mismo: ¡ha desparecido! La felicidad sólo existe cuando has desaparecido. Cuando regresas, la felicidad desaparece.

Un bailarín es feliz cuando aparece la danza y él desaparece. Un cantante es feliz cuando la canción es tan apabullante que el cantante desaparece. Un pintor es feliz cuando está pintando. Un niño es feliz cuando está jugando, quizás una tontería de juego, pero completamente absorto en él.

La felicidad no hay que buscarla directamente. Haz otra cosa y la felicidad te seguirá como una sombra.

Sabias palabras.

Pues de la misma forma que la felicidad no es una meta a alcanzar, la pasión tampoco lo es.

La pasión es el resultado de un proceso. Pero si te dijeran eso en la portada del bestseller de turno, no habría tantos bestsellers.

La pasión surge cuando uno va a trabajar, y en vez de enfocarse en si su trabajo le apasiona o no, se enfoca en crear relaciones que le llenan con la gente del trabajo, en disfrutar con lo que hace la mayor parte del tiempo y en realizar su trabajo con gusto, profesionalidad y calidad.

La pasión aflora cuando en vez de dedicarte a darle vueltas en tu mente a si tu idea te apasiona lo suficiente o no para invertir tu tiempo y tu energía en ella, te lanzas a llevarla a cabo simplemente porque no puedes dejar de darle vueltas, porque quieres aprender algo haciéndola o sólo por la diversión de hacerlo.

Imagínate por ejemplo que un día tropiezas con un post en un blog que habla sobre cómo pintar en piedras. Los resultados son increíbles, te explica cómo hacerlo paso a paso y te llama mucho la atención. Es algo creativo, artesano y que podrías hacer tanto como forma de meditación como para canalizar tu creatividad e incluso quién sabe si en un futuro podrías venderlas a través de Internet. Además, siempre has querido explorar la pintura y esta parece ser una buena forma.

Así que decides crear algo de tiempo libre para probarlo. Te haces con los materiales, buscas piedras que te gusten y te lanzas a pintar tus primeras obras de arte en piedra… y descubres para tu sorpresa que no quedan ni la mitad de chulas que las fotos que habías visto.

Y claro, te surge la duda: «¿debería seguir invirtiendo mi tiempo en esto?«. Sobretodo porque no tienes claro que eso sea la pasión de tu vida. Y si no lo es… ¿no te convendría más seguir buscando aquello que verdaderamente lo sea para poner toda la carne en el asador, y no perder demasiado tiempo con las piedras?

Al fin y al cabo ya has pasado muchos años buscando tu verdadera pasión y ya no te puedes permitir malgastar tanto tu tiempo ¿verdad?

Miles de millones de hobbies inocentes, potenciales fuentes de disfrute, sustento y pasión, mueren al año por culpa de esto.

Pero si en vez de perseguir la pasión como el que persigue un fantasma, nos dedicásemos a explorar aquellas cosas que nos gustan, lo que nos divierte, lo que nos hace sentir bien, sólo por el gusto de hacerlo, por muy alejado y variado que resulte, por muy diferente que sea de lo que se supone que debemos hacer, o ser, por nuestra profesión…

Si nos dedicásemos a conseguir ser buenos haciendo esas cosas, a buscar mejorarnos a nosotros mismos a cada vez, a explorar y disfrutar el proceso del aprendizaje…

Si aspirásemos a alcanzar la maestría en ellas, sin importarnos si sentimos esa pasión de la que todo el mundo habla o no, sin dejarnos detener por las conversaciones de cuánta energía y tiempo tendremos que invertir sin estar completamente 100% seguros de si será esa nuestra verdadera pasión o no…

Entonces todos viviríamos una vida llena de pasión.

Por eso deja de perseguir tus pasiones (o mejor dicho, la idea de tener que perseguir tus pasiones) y simplemente dedícate a hacer aquello que te gusta, lo que te divierte, lo que te hace vibrar por dentro. A lo mejor es trepar a los árboles o ilustrar cuentos o bailar hasta perder la noción del tiempo. Hazlo sin preocuparte sobre si será tu pasión o no lo será. Hazlo sólo porque te apetece. Deja de darle vueltas a si estarás invirtiendo bien tu tiempo o no. Quizás sea hoy una cosa y mañana otra. Quizás sea algo durante 8 años y de repente deje de serlo. Da igual.

Lo importante es que disfrutes haciéndolo hoy. La pasión es sólo un resultado.

Agradecimientos de este artículo:

  • A James Clear por exponerme a la idea que ha dado pie a este artículo.
Escrito por:

Victor Espigares

Bestselling author, startup founder, multi-passionate entrepreneur, contemporary dancer, and dad in progress. I help passionate makers and entrepreneurs thrive and grow to enjoy a Remarkable Life.

9 Comentarios

  1. raúlciro

    Víctor, amigo, un abrazo; muchas gracias por dedicarle tanto tiempo a construir esta red de coordenadas y herramientas tan útiles, desinteresadas y, además por el lujo de avisarnos cada vez que compartes algo, hermano; gracias por todo y el nexo. Es muy emocionante lo que desglosas tan claramente. Qué te voy a contar…, compadre… En fin, que voy a dejar aquí un enlace a esas locuras tan mías (otras), a “La muestra obsoleta, nuestra última obsesión; qué sí, no son ni radio,ni ná, mucho menos un podcast, sólo unas “postales sonoras” (casi moscas impertinentes e impredecibles, pero “pintadas por mí, trazo a trazo”) para amigos distantes y dispersos (sordos, los más), potenciales. Otro abrazo, besos y más abrazos para la manada, esas bellezas. Gracias. Mucha suerte con todo, campeón.

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  2. Antonio

    Una gran verdad. Yo llevo por bandera el eslogan de convertir tu profesión en tu pasión. Mi opinión es que no tenemos una única cosa que sea la pasión de nuestra vida, o nuestro destino, sino que hay muchas cosas por las que tenemos interés, y enfocarnos en ella y vivirla desde dentro es lo que hace que se conviertan en pasiones y que destaquemos en nuestra profesión.

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  3. Nika

    Me gusta! Gracias! Pero algo pasa en tu web que se ven mal los comentarios en móvil.

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  4. Jose Ramón

    Gracias por traer claridad. Cuanto tiempo y energías gastamos en buscar algo que nos apasione en vez de VIVIR el momento.

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  5. victor

    Excelente post Victor, tengo tus dos e-book y están muy buenos con muchas cosas claras que motivan.Yo aun tratando de ir a por ello…pero el proceso ha sido muy interesante y de mucho aprendizaje. Me ha costado salir del mundo en que yo y mi entorno fuimos formado, ya sabes el típico estudia, se profesional, busca un buen empleo y jubílate ahi!!!…jajajaja

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  6. Rodrigo Millan

    Completamente de acuerdo!
    El propósito tampoco es una meta, no es a donde vas es lo que te impulsa, y el resultado de vivir inmerso en una vida con propósito algunas veces es pasión, otras felicidad y otras tristeza…. pero siempre sabes que el viaje vale la pena!

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  7. Fernando Castaño

    Hola Víctor, enhorabuena por tu artículo, es muy profundo e invita a la reflexión.

    Un saludo desde Alicante.

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  8. Fernando Velasco Domínguez.

    Lo que has dicho en tu interesante artículo se resume en dos palabras (o en una expresión): motivación intrínseca.

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