Lo que la Ciencia Nos Dice Sobre Tomar Malas Decisiones

Lo que la Ciencia Nos Dice Sobre Tomar Malas Decisiones

Todos queremos tomar mejores decisiones en nuestro día.

Ya sea para hacer crecer nuestro negocio en Internet. Ya sea para disfrutar de más tiempo libre haciendo lo que nos gusta. Ya sea para acabar el día con esa sensación de satisfacción y realización personal que se te queda cuando sabes que has hecho lo que te habías propuesto.

Tomar mejores decisiones nos hace ser más productivos, tener más energía y acercarnos a nuestras metas.

Sin embargo, no siempre tomamos las mejores elecciones.

De hecho, la mayor parte de nuestro día lo pasamos apagando fuegos, corriendo de aquí para allá, sin tiempo para nada, descuidando nuestra salud y de forma mucho más preocupante, sin prestarle atención a las cosas que sabemos que nos hacen bien y nos equilibran como seres humanos: nuestras necesidades creativas y espirituales, como la pura diversión, el juego o la meditación.

Pero… ¿por qué?

¿Por qué tomamos elecciones poco saludables y productivas cuando sin duda sabemos hacerlo mejor?

Resulta que la ciencia tiene una explicación para este fenómeno.

Y no es que seamos humanos tontos de remate. Sigue leyendo.

Lo que la ciencia ha descubierto sobre tener un juicio justo

En un estudio de investigación llevado a cabo por la Universidad de Columbia, un grupo de psicólogos investigadores examinaron 1.112 juicios durante un periodo de 10 meses.

Todos estos juicios eran un tipo especial de juicio, juicios de libertad condicional, llevados a cabo por una comisión específica designada para evaluar personalmente el caso de un criminal convicto y determinar si se le concedía la condicional.

Lo típico que vemos en las películas cuando encarcelan al protagonista que no cometió el delito (o que dice que no lo hizo, pero luego descubriremos que sí), y su abogado le dice que va a apelar al tribunal de la condicional. Ese tipo de juicios.

Pues bien, cabe pensar que los jueces de esta comisión para tomar una decisión tuvieran en consideración factores verdaderamente importantes como el tipo de crimen cometido o qué leyes se habían violado. Obviamente a la hora de conceder la libertad condicional no es lo mismo una persona que ha cometido un hurto sin violencia, que un violador, ¿cierto?

Pues no según lo que los investigadores descubrieron.

Lo que los investigadores encontraron fue algo muy diferente. De hecho, vieron que las decisiones de los jueces no tenían nada que ver con lo que ocurría dentro de la sala ni con el tipo de caso.

Sino que estaban determinadas por las horas del día en que se tomaban.

Lo que los investigadores encontraron al analizar todos estos juicios fue que al empezar la mañana un criminal tenía hasta un 65% de probabilidades de tener un juicio favorable. Pero conforme la mañana avanzaba y el juez se iba “desgastando” debido a la continua toma de decisiones, esas probabilidades decrecían rápidamente hasta llegar a cero.

De la misma forma, después del descanso para comer cuando el juez volvía descansado, las probabilidades de obtener un juicio favorable se volvían a restituir a un 65%. Y conforme las horas pasaban, ese porcentaje iba decreciendo rápidamente hasta llegar a cero.

Encontraron esta clara tendencia tras analizar más de 1.100 casos durante un tiempo de 10 meses. Independientemente del tipo de crimen cometido, daba igual que fuera una violación, un robo o un desfalco de fondos. Un criminal tenía muchas mas probabilidades de que le concedieran la condicional si su juicio era el primero por la mañana, o el primero después de comer, que a otras horas del día.

¿Por qué?

Resulta que nuestra mente funciona cómo un músculo. Y con ella todos los procesos cognitivos asociados a ella, como la fuerza de voluntad, la toma de decisiones y por supuesto la Energía Doer, suma de muchos de esos procesos.

Y como ocurre con los músculos del cuerpo, cuando los usamos una y otra vez sin darles tiempo para su correcta recuperación, se fatigan y acaban por no rendir bien.

A nivel cognitivo, con cada decisión que tomamos, por muy mínima que sea, estamos consumiendo una porción de nuestra energía mental. Y cuando nuestra energía mental está casi agotada es mucho más fácil para nuestro cerebro pasar a un modo de “supervivencia” en el que el “no” por defecto es la opción fácil, como ocurría en el caso de los jueces. De la misma forma, desde ese modo de supervivencia cognitivo es mucho más fácil empezar a tomar malas elecciones que nos requieran menos esfuerzo (aunque sepamos perfectamente cuáles son las buenas elecciones).

Es lo que en ciencia se denomina “decision fatigue”, que podríamos traducir como fatiga cognitiva o fatiga por toma de decisiones.

Cómo te está afectando la fatiga cognitiva

Todo nuestro día está plagado de toma de decisiones, unas importantes, otras triviales. Pero todas están consumiendo nuestro combustible mental.

El problema es que la proporción entre esas dos categorías está abismalmente desproporcionada hacia las triviales.

Si no somos conscientes toda nuestra reserva de Energía Doer se puede ver fácilmente malgastada por una inmensa cantidad de decisiones de pequeña índole que infectan nuestro día a día.

Desde qué comer hoy, hasta qué ropa ponerte, pasando por el restaurante al que ir, a qué hora entrenar, cuándo ir a recoger tal cosa, etc.

No es de extrañar que personas que afrontan una gran cantidad de toma de decisiones importantes al día, busquen reducir la toma de decisiones triviales al mínimo. Como por ejemplo Barack Obama, que lleva siempre el mismo traje.

Deja de malgastar tu energía en decisiones triviales

El problema es que queremos tomar la decisión “correcta”. Da igual en qué tipo de elección. Da igual que sea eligiendo la salsa de la pasta que vamos a pedir o tomando una decisión vital.

A nadie le gusta equivocarse tomando una decisión.

Y si a eso le sumamos: 1) la gran cantidad de decisiones triviales que tomamos a lo largo del día y 2) la enorme cantidad de opciones que tenemos disponibles para esas decisiones… ¿qué tenemos?

Seres humanos mentalmente agotados tomando malas decisiones en lo que verdaderamente importa, por culpa de la fatiga cognitiva.

Créeme, soy el primero que si me descuido abre 10 pestañas para ver qué ventilador comprar, o que dedica una hora de su tiempo buscando el billete de avión más barato (aunque al final el ahorro sea de 20€).

Pero sé que tengo formas mejores de invertir mi energía doer, y estoy seguro de que tú también.

¿Por dónde empezar?

Sencillo.

Paso Nº1: Empieza por planear

Reduce la toma de decisiones insignificantes de tu día a día al mínimo.

Siempre habrá decisiones que surjan sobre la marcha, pero créeme, 5 minutos de planificación la noche anterior puede resolver el 80% de las decisiones triviales a las que te enfrentas durante el día. Planea cuándo vas a ir a tal sitio, a qué hora vas a entrenar, qué te vas a poner mañana y en qué momento vas a devolver esa llamada.

Incluso puedes llevar esta planificación a una escala semanal para mayor productividad.

Por ejemplo, si decides sobre la marcha cada día qué vas a almorzar o cenar ese día, establece un plan de comidas para la semana y cíñete a él. Dejarás de perder tiempo y energías pensando en qué comer hoy, (ya sabes, intentando acordarte de qué comiste ayer, intentando determinar que es lo que te apetece o no hoy, sin saber qué queda en la nevera y qué no…), tendrás una dieta más equilibrada y podrás realizar tu compra semanal sabiendo exactamente qué necesitas.

Y lo mismo ocurre con tu negocio, tu empresa o tu trabajo. Si dejas que las decisiones insignificantes del día dirijan tu estrategia general, acabarás viéndote apagando fuegos día tras día, sin avanzar ni moverte de donde estás. Si quieres hacer crecer tu empresa, tu proyecto o mejorar en tu trabajo, tienes que dedicar tiempo a planificar, delegar e implantar sistemas que eviten que malgastes tu tiempo en los detalles insignificantes, y que te permitan dedicar tus energías a tareas significativas de gran impacto.

Paso Nº2: Deja de buscar la opción perfecta

Verdaderamente… ¿qué pasa si no eliges el mejor ventilador del mundo?

Asúmelo. Nunca vas a acertar al 100% con una elección.

Confórmate con el 70% y deja de malgastar tu tiempo mareando la perdiz. No tienes que leer veinte reviews ni hacerte un experto para comprar una batidora. Ponte un tiempo máximo, dedícalo a informarte lo máximo posible para tomar una buena decisión de 70% y pasa a la siguiente cosa.

Muchas de las decisiones a las que tantas vueltas les das buscando la opción perfecta, no van a tener un verdadero gran impacto en tu vida ni en la consecución de tus metas, por lo que realmente no se merecen más que una microfracción de tu energía y tiempo.

Siguiente paso:

Recuerda: Si no estamos siendo decisivos y conscientes con nuestra energía doer, estamos malgastándola en decisiones insignificantes de impacto reducido.

¿Quieres poder crear un proyecto en tu tiempo libre?

¿Quieres poder escribir ese libro que sabes que llevas dentro?

¿Quieres disfrutar de más tiempo libre?

¿Quieres hacer crecer tu negocio?

Pues tienes que ser un doer decisivo y consciente.

Busca ese área de tu vida donde sabes que estás malgastando tu energía doer a la hora de elegir o tomar decisiones, y resuelve ser resolutivo en ella. Planea y deja de buscar la perfección. Ponte un tiempo máximo y quédate con la mejor opción al 70%.

Notas y agradecimientos de este artículo:

  • A falta de una traducción más precisa en el campo de la psicología, he traducido “decision fatigue” por fatiga cognitiva o fatiga por toma de decisiones. No tiene porqué ser el término exacto usado en psicología.
  • Agradecimientos a James Clear, Ramit Sethi y John Tierney por exponerme a este concepto.
Escrito por:

Victor Espigares

Autor del bestseller Móntatelo Por Internet. Fundador de VisualizeUs, la red social para gente creativa. Cuando no estoy explorando el mundo al revés o desafiando a la gravedad, escribo sobre cómo vivir una vida extraordinaria.

1 Comment

  1. Amigo Víctor, un abrazo. Muchas gracias por todas las coordenadas y pautas que compartes gustoso y desinteresado, amigo.

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