7 Estrategias para Vivir Menos Pendiente del Móvil

 

Cuando el pasado fin de semana decidí hacer una voluntaria desintoxicación de móvil y de pantalla (es decir: desde que empieza el fin de semana apagas y “pierdes” el móvil, desconectas el router y nada de ordenador ni televisión, hasta que termina), no tenía ni idea de que lo estaba haciendo conmemorando el final de la 21ª Semana Internacional Sin Pantalla.

Pero enterarme me ha inspirado para escribir el artículo de esta semana sobre estrategias para pasar menos tiempo enganchado delante de una pantalla, buscar la desintoxicación progresiva y diaria del móvil y ser un poco más libre de la esclavitud silenciosa a la que la conexión permanente nos somete.

La Semana Internacional Sin Pantalla es un evento anual que comenzó en 1994 con el nombre de La Semana Sin Televisión y que con el tiempo evolucionó por necesidades tecnológicas en la Semana Internacional Sin Pantalla. El funcionamiento es sencillo:

Consiste en pasar una semana entera reemplazando el entretenimiento digital, es decir, el tiempo de ociosidad que pasamos con móviles, tablets, ordenadores o televisores (no cuenta el de trabajo por ejemplo); por tiempo de ocio sin pantallas.

¿Las alternativas? Leer, jugar, pensar, dibujar, crear, escribir, moverse, pasar más tiempo con familia y amigos y cualquier cosa que se te ocurra que no involucre una pantalla.

Del ocio a la invasión

Antes la televisión ocupaba el lugar de honor para atontarnos y ocupar nuestro tiempo libre. Hoy día sigue presente, pero el nuevo enemigo ya no se limita a adueñarse de nuestro ocio, sino que se cuela en cualquier hueco y resquicio de tiempo de nuestro día: es el síndrome de la conexión permanente.

Los móviles con Internet hacen nuestra vida mucho más fácil en infinidad de tareas, pero también nos hacen más esclavos que nunca.

Tenemos ahora un nuevo miedo, el miedo a perdernos algo importante por no estar conectados, el denominado FoMO (fear of missing out o miedo a perderse algo) que según un estudio ya sufren 3 de cada 10 personas de entre 13 y 34 años. Vemos colonizado cualquier instante del día con sus notificaciones, mensajes, beeps y vibraciones. Dejamos de esforzarnos por recordar cosas para anotarlas con ellos. No nos preocupamos de orientarnos y nos dejamos guiar. Prestamos más atención al mensaje que acaba de entrar que a la persona que está enfrente de nosotros hablándonos.

Estar continuamente conectado a la red de redes está volviéndonos más tontos y vagos, pero también está cambiando la forma que tenemos de interactuar con nuestros semejantes, de relacionarnos en eventos sociales y hasta de gestionar nuestros estados emocionales.

Es cierto que por cuestiones de trabajo hoy día muchas veces se necesita estar más conectado que nunca. Y digo esto con conocimiento de causa de dar servicio a más de 200,000 usuarios distribuidos por los ancho y largo del planeta.

Pero cuando lo primero que uno hace al levantarse es mirar los emails y mensajes pendientes, cuando a cada vibración o sonido de forma instintiva coges el móvil al instante, cuando no puedes resistir la tentación de mirar las actualizaciones de la red social de turno, cuando los anuncios de la tele los usas para consultar el móvil o cuando prefieres estar mirando el móvil en vez de estar disfrutando de la compañía de otras personas… algo falla.

En casa del herrero…

Siendo informático y para más inri fundador de una red social, conozco bien el problema desde dentro. Además de haber sido adicto a consumir información, he sido adicto (y aún sigo siéndolo en cierta medida), a las malditas notificaciones, a mirar el correo a cada cinco minutos, a entrar en Facebook cuando me encuentro sin nada claro que hacer, a mirar el móvil cuando estoy parado en un semáforo en rojo y válgame dios, hasta he pecado de echar mano al móvil en presencia de otros seres humanos cuando estoy aburrido (seguro que tú no has hecho esto nunca).

Pero lo que más me preocupa es que si yo me he sucumbido al síndrome de la conexión permanente, a las redes sociales y sus notificaciones, a estar siempre al tanto de todo… ¿qué no le estará pasando a niños y adolescentes?

Y no soy el único con esa preocupación.

Steve Jobs, fundador de Apple y creador del iPad entre otros, no dejaba que sus hijos usaran iPads en casa.

Muchos de los altos ejecutivos de empresas tecnológicas de Silicon Valley (la meca tecnológica de EEUU, hogar de Facebook, Google, Apple y demás) llevan a sus hijos a escuelas Waldorf donde no hay ordenadores ni tecnología y el modelo educativo se centra en un aprendizaje experiencial y social; a la vez que mantienen una política muy estricta sobre el uso de smartphones y redes sociales varias en casa.

“Mi hijos nos acusan a mi y a mi mujer de ser fascistas y demasiado precupados sobre la tecnología, y dicen que ninguno de sus amigos tienen las mismas reglas,” dice Chris Anderson, ex-editor de WIRED, fundador y CEO de 3d Robotics y padre de cinco. “Es porque somos los primeros en ver los peligros de la tecnología. Los he sufrido en primera persona. No quiero que mis hijos los sufran también.”

Por eso creo que es necesario seguir algunas estrategias de uso común a la hora de usar no sólo dispositivos móviles sino la conexión siempre disponible a la red, tanto para niños como para adultos.

7 estrategias sencillas hacia la desintoxicación progresiva

1. No andes con el móvil encima todo el día

La estrategia más sencilla de aplicar y a la vez la más efectiva. Si no quieres verte como esclavo de tu móvil, no lo tengas contigo todo el rato. Déjalo en otra habitación, guardado en un cajón o dentro de la mochila o bolso, y muy importante: puesto en silencio (y sin vibración). Te sorprenderás de lo poco que lo echas de menos en cuanto se te olvide (y también te beneficiarás de no tener esa fuente de radiaciones pegada al cuerpo todo el día).

2. Nada de notificaciones (ni sonidos ni vibraciones) en ninguna app

No me gusta ser entrenado como un perro de Pávlov por mi móvil a cogerlo cada vez que suena o vibra, así que cada vez que instalo una app con posibilidades de notificación, le quito el sonido y la vibración. Tengo deshabilitadas todas las notificaciones sonoras y de vibración para apps como Facebook, Whatsapp, Twitter, Instagram, etc. No te preocupes, no te vas a perder nada importante aunque el mencionado FoMO te quiera hacer creer lo contrario.

Si te parece demasiado y quieres ir más pasito a pasito, una opción puede ser reducir las fuentes de notificaciones más frecuentes, como por ejemplo silenciando aquellos grupos de Whatsapp/Messenger/etc que generen muchos mensajes, desactivando las notificaciones por correo de redes sociales o silenciando mails grupales con muchos correos.

3. Usa el modo “No molestar”, o en su defecto el modo “Avión”, más a menudo

Durante las comidas, cuando estés trabajando, al entrenar, cuando quieras concentrarte, cuando estés en tu práctica de movimiento y/o meditación, etc. No te preocupes por las llamadas entrantes, cuando vuelvas a activar la conexión te llegará un mensaje con las llamadas perdidas y podrás devolverlas. Y si existe una emergencia, pero una emergencia verdadera, siempre te acabarás enterando por otros medios.

4. No duermas con el móvil cerca

A ser posible déjalo en el salón o en otra estancia. De esa forma mirar el móvil no será lo último que hagas al irte a dormir, ni lo primero que hagas al despertar.

5. Desconecta Internet por las noches

No necesitas tener las ondas del wifi pululando por la casa durante el momento de descanso, así que apaga el router por las noches o mejor aún, ponle un programador para que se apague sólo a una cierta hora.

6. Define horarios para consultas importantes con el móvil

De tal a tal hora, compruebo mensajes y emails recibidos, y los contesto” (¡recuerda que no tienes notificaciones!). Puedes hacerlo a media mañana y a media tarde. Establece también un máximo de tiempo para hacerlo. En estos intervalos no se incluye mirar el móvil por ociosidad (ver siguiente estrategia).

7. Define horarios para perder el tiempo con el móvil

De tal a tal hora, miro el Facebook, Instagram y VisualizeUs, a ver que se ha publicado nuevo.” De nuevo, establece un máximo de tiempo para hacerlo.

Aunque la Semana Internacional Sin Pantalla haya terminado este año, no tenemos que esperar al año siguiente para poner en práctica estas estrategias y pasar menos tiempo mirando una pantalla y más tiempo disfrutando del presente.

Sólo empieza por aplicar una sola estrategia, la que más sencilla te parezca, y hazlo con consistencia. En poco tiempo empezarás a notar los resultados.

¡Por una vida menos pegada al móvil y más conectada al presente!

Escrito por:

Victor Espigares

Bestselling author, startup founder, multi-passionate entrepreneur, contemporary dancer, and dad in progress. I help passionate makers and entrepreneurs thrive and grow to enjoy a Remarkable Life.

1 Comentario

  1. claudio Müller

    EXCELENTE…yo podría agregar varias mas, pero por ahora solo en teoria, porque me he vuelto uno de esos dependientes (a mis 52!!)
    Me sirvió por ejemplo comprar un despertador de esos viejos, que tenian dos campanas encima…me levantaba mejor que con el celu, al que dejaba lejos. En fin, hay que lucharla.
    Eso sí, con los hijos es, creo, una batalla perdida. No puedo controlarlo (y tengo de todas las edades, los más grandes que se arreglen, pero los peques…) saludos

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